La Juglaria

Miniaturas Cantigas

El Romancero y el Mediterráneo.

Mare Nostrum… en todos los sentidos, a pesar de los matices, posee la misma luz. Mawwal, Zéjel, Epopeya,… Romance. Son patrones que han ido creciendo juntos. Toda la lucha primigenia entre Oralidad y Escritura escogió este lugar del mundo. El Norte decidió la escisión; el Sur jamás renunció a la Voz, ni a la Memoria Oral.

Traducido, quiere decir que en el Norte -económico- la Oralidad pasó a ser marginal, asociada desde entonces a la Literatura. El Romance fue denostado y vilipendiado como cosa antigua y vulgar. Mientras que en el Sur la Oralidad se mantiene lúcida y esplendorosa. Sea también porque el libro nunca ganó la batalla.
Dicho esto, por ponernos en situación, nos queda disfrutar de la historia, sabiendo ya que el soporte es alfabeto e imprenta. No importa, porque la propuesta merece la pena.
No existe en el mundo de la Oralidad una relación mejor documentada en poesía oral que el Romancero desarrollado en torno a los acontecimientos del último siglo de pervivencia del antiguo reino de Granada. Una producción tan singular que no hay nada que se le pueda comparar. El Romancero Fronterizo surgido en el siglo XIV, llegando a los albores del XVI. Nada se ha perdido: existe registro documentado sobre papel y disco duro. Y sin embargo el elemento fundamental se halla ausente: la VOZ. Sin voz el romance queda como liofilizado. Más allá de la Frontera, encontramos una riquísima producción de Romancero Morisco, esta vez sí literario.

Pero existen algunos de entre ellos que pueden recibir el préstamo de la voz y la cadencia, del ritmo y la interpretación, por ello también los rescatamos. No sólo por mero dilettantismo, sino porque su lectura nos ayuda a entender otras muchas cosas: la presencia de un legado Morisco nunca desaparecido del todo.
El romancero popular no es ajeno a los acontecimientos que en la ciudad de Granada vienen ocurriendo en los siglos XVII, XVIII y XIX. Destacaríamos entre todos ellos a Mariana Pineda. Un romance muy bello que describe un momento singular de la lucha del liberalismo español contra el absolutismo de Fernando VII. Mariana es la víctima propiciatoria de esos momentos difíciles de crisis nacional profunda. Ella acepta la muerte en el cadalso para no traicionar a sus compañeros del movimiento liberal en la ciudad. El romance es sin duda un bello ejemplo de creación y recreación popular de ese acontecimiento histórico. García Lorca, seducido por Mariana y por lo que significó su noble acto de heroicidad, retomará el romance para ilustrar la obra de teatro que él compuso en la memoria de esta mujer sinigual.

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